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▷ Guanches | Quiénes, Cómo, Dónde y qué Aprender de Ellos

Los Aborígenes Canarios, guanches, o la historia de la que no hay tantos documentos. Pocos países tienen una memoria tan frágil con respecto a su legado histórico como el nuestro. Este gentilicio, empleado de forma arbitraria para designar a los moradores Indígenas de las Islas Canarias -y que debe usarse más concretamente con los habitantes de la isla de Tenerife- esconde una truculenta e interesante historia.

Esta civilización, habiendo visto limitado su desarrollo tecnológico en parte por su enclaustramiento, poseía, sin embargo, un elevado desarrollo cultural, que además nunca se vio influenciado por tribus aborígenes de islas cercanas, debido a su completo y total aislamiento hasta que los españoles arribaron en sus costas, 2.000 años después de que llegaran desde África.

¿Qué es un Guanche? ¿Qué significa?

Hace alusión a los moradores primitivos de la isla de Tenerife, aunque a menudo se usa a discreción para hablar de todos los pueblos indígenas presentes en las islas antes de la llegada Castellana en 1496.

Su origen etimológico es incierto, aunque muchos historiadores coinciden en que podría ser una forma sincopada de guanchinerfe, que vendría a significar «hombre de Chinerfe», que es el nombre que daban los Aborígenes Canarios a la isla de Tenerife. Esto se sabe porque se han rescatado algunos documentos de la época en los que parece encontrar sustentación esta idea.

¿Cuál es la diferencia entre aborígenes, indígenas y pueblos originarios? ¿Dónde entrarían los Guanches?

  • Aborígenes: Con frecuencia se emplea para referirse a los pueblos autóctonos de una zona, es decir, a los primeros pobladores, aquellos que legítimamente ocupan unas tierras por prioridad de llegada.
  • Indígenas: En este caso la acepción se limita a los pueblos nativos de América. Llamados así por los primeros colonos, al creer que lo que se había descubierto no era un nuevo continente, sino una ruta hacia las Indias.
  • Originarios: Este término, de más reciente aparición, trata de englobar, sin discriminación, a todos los pueblos aborígenes del mundo presentes antes de la Conquista.

Los guanches, entonces, podrían englobarse tanto en la definición de aborígenes, puesto que eran el pueblo autóctono de pleno derecho de las islas Canarias -si creemos que ese derecho emana del principio de asentamiento-, y también como originarios, ya que pueden estar circunscritos de forma paralela al resto de pueblos preexistentes antes de la llegada de los colonos europeos.

Guanches, dónde vivían y asentamientos de las diferentes Islas Canarias.

Es de rigor histórico precisar con exactitud donde vivían los pobladores originales de las islas Canarias, y evidenciar donde y como establecieron sus asentamientos. Vamos a adentrarnos en las entrañas de este místico pueblo.

Menceyes de las diferentes islas.

La organización político territorial de las islas en el año 1494, justo antes de la llegada del conquistador Alonso Fernandez de Lugo, estaba definida en 9 reinos, gobernados por los que se autoproclamaban menceyes. Eran la máxima autoridad jerárquica civil, religiosa y militar, siendo amos y señores de las tierras que tenían asignadas. La línea sucesoria era fraternal. Los nombres de los menceyes que coexistieron durante la conquista de Canarias, y que han tenido la dicha de trasgredir hasta nuestros días son los que siguen:

  • Acaimo: Del menceyato de Tacorente. Donde tuvo lugar la batalla que da nombre a uno de sus municipios, La Matanza de Acentejo.
  • Adjoña: Del menceyato de Abona. Formó parte del bando de paces, uniéndose a los conquistadores.
  • Añaterve: Del menceyato de Güimar. Fue el primer mencey en pactar bando de paces con los europeos.
  • Bencomo: Del menceyato de Taoro. El que era considerado el mencey más poderoso, o Primus inter pares.
  • Beneharo: Del menceyato de Anaga. Terminada la conquista sirvió como refugio de Aborígenes Canarios rebeldes.
  • Pelinor: Del menceyato de Adeje. Fue recompensado por el hidalgo Fernández de Lugo por su encomiable adhesión a la Corona.
  • Pelicar: Del menceyato Icod. Se sometió a la Corona de Castilla en 1496 en el acto conocido como Paz de los Realejos.
  • Romen: Del menceyato de Daute. Se opuso a la invasión castellana, y formo parte de lo que se denominó bandos de guerra.
  • Tegueste II: Del menceyato de Tegueste. Condujo a la muerte a 1.200 guerreros para la batalle de Aguere.

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Princesas Guanches.

En torno a la mitología de los Aborígenes Canarios surgieron diversas leyendas, especialmente acrecentados por una serie de poemas escritos por Antonio Viana y recogidos en Antigüedades de las Islas Afortunadas. En ellos entremezcla folclore local, historia, personajes reales y ficticios, como la figura de las princesas guanches. Una de las más conocidas es Dácil o Dacila, hija del mencey Bencomo, que sale descrita en el Poema de Viana. Narra una historia de amor imposible entre ella y un oficial castellano.

Costumbres de los Aborígenes Canarios, ¿había diferencias entre islas? Se mezclaban entre islas?

Como ya explicamos, los Aborígenes Canarios eran los locales de Tenerife, pero en el resto de islas también había otros asentamientos humanos. En El Hierro vivían los bimbaches, mientras que en La Palma habitaban los benahoritas, los gomeritas en la Gomera, en Gran Canaria los canarios y en Fuerteventura y Lanzarote los majos, de ahí que se refieran a los de Fuerteventura como majoreros.

Se ha podido saber gracias a algunos escritos y la huella genética presente en las islas, que muchos de estos pueblos convivían, se enfrentaban y en ocasiones se mezclaban, especialmente entre aquellas islas más próximas.

Las fuentes etnohistóricas que hablan acerca de estos pueblos son muy escasas, y todo el legado es un juego de intuición y cohesión de fragmentos aislados, siendo el retrato de aquellas gentes muy difuso.

Sí que se conoce más sobre los guanches, que vivían en cuevas y chozas de piedra, y se dedicaban al pastoreo y la agricultura. Eran muy supersticiosos, llegando a sentir auténtica veneración por las almas de sus antepasados.

Curiosidades.

Largo y tendido se ha hablado sobre la conexión de los Aborígenes Canarios con el antiguo Egipto, debido a sus profundos conocimientos sobre la momificación, sin que se haya podido establecer un nexo de unión constatable. Tal es así, que en la actualidad, en el Museo de la Naturaleza y el Hombre de Santa Cruz de Tenerife, se exhiben algunas de las momias mejor conservadas de Europa. Se les solía cubrir con pieles de cabra, poniendo especial énfasis en aquellas que tuvieron una importancia mayor en vida, como el caso de los menceyes. Conectando de nuevo con los egipcios, también orientaban los altares teniendo en cuenta los astros.

¿Qué podemos aprender de ellos?

Al igual que sus congéneres canarios, rendían pleitesía a los dragos, estos místicos árboles sagrados que daban cobijo a ceremonias y decisiones políticas o de carácter social, presididas a menudo por los sacerdotes guanches. Pero si algo podemos aprender de ellos es su misericordia con el enemigo. Luego de haber apresado en la guerra a muchos combatientes españoles, tuvieron la valentía y el corazón suficiente como para liberarles y perdónales la vida en muchos casos.

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